CASAS TORRE Y PALACIOS CABO DE ARMERÍA DE NAVARRA. PODER Y ORGULLO MEDIEVAL.

Al viajar por Navarra por los valles situados al norte de Pamplona, valles de BaztánBidasoa, Roncal, Salalazar, etc o también en puntos de la Zona Media de Navarra, se puede tener la oportunidad de avistar unas construcciones que destacan sobre las demás, edificios que nos trasladan a tiempos de espada, honor y poder. Son las conocidas como casas torre y palacios cabo de armería. Muchas de ellas han perdido aquella prestancia señorial y guerrera que las gentes de la tierra temían y respetaban y se han reconvertido en caseríos de labranza habitadas por gente sencillas que nada tienen que ver con los antiguos palacianos. Otros permanecen abandonados con sus viejos muros agrietados o en ruinas. Pero aún hoy, algunos continúan habitados por los descendientes de sus antiguos señores o bien por nuevos dueños que han sabido restaurarlos devolviendo a las piedras su nobleza y carácter.

Casa torre de Jaureguía.

El verdadero origen de los palacios cabo de armería resulta difícil de precisar. Hay que decir que en estos casos, el término palacio no representa un edificio suntuoso como puede ser el Palacio Real de Olite. Estamos hablando de edificios austeros hechos para la defensa y que tal vez su origen pueda estar en los primeros caudillos baskones que se enfrentaron a las incursiones en Navarra tanto de musulmanes como de carolingios.

Casa torre de Araníbar. siglos XIV Y XV

García de Góngora y Torreblanca, en su “Historia apologética y descriptiva del Reyno de Navarra“, impresa en Navarra en 1628, incluye una definición del palacio cabo de armería: “Palacio de cavo de armería y gentileza es el que no tiene dependencia de otro palacio ni solar, sino que él de suyo es cabeza y origen de otras casas nobles que han salido y descienden de él, y tiene su escudo, blasones e insignia de armas y apellido noble, tiene asiento en Cortes y es por fueros y leyes deste reyno exempto de quarter y otros cargos”.

Casa torre de Zozaia

El palaciano estaría en la escala superior de la nobleza, eran los caballeros cabos de linaje, dueños de solares cuna de otras ramas y casas nobles que se irán estableciendo por toda Navarra y, a partir del siglo XVI, también por España y por los virrenaitos de América. Estaban exentos del pago de cuarteles y de cualquier otra contribución, de alojamiento de tropas y de cualquier otra prestación comunal. Podían aprovecharse de pastos, agua y leña en pueblos distintos al suyo. En la iglesia gozaban de honores y preeminencias y ostentaban la condición de capitán a guerra, con mando militar sobre sus paisanos a los que debía conducir al campo de batalla en caso de guerra o invasión del reino.

Casa torre de Zubiría transformada en un caserío rural.

A partir del siglo XVIII, hubo un importante incremento de palacios ante las crecientes necesidades del erario real. La Corona española elevó a la calidad de palacios un buen número de casas hidalgas e incluso alguna cuya nobleza resultaba muy dudosa a cambio de pagos a la Real Hacienda de elevadas cantidades, con las que el rey podía afrontar a duras penas unos gastos cada día más cuantiosos. No todo el dinero recaudado salió de Navarra, las fortificaciones de Pamplona o la reconstrucción de la Colegiata de Roncesvalles fueron algunas de las construcciones costeadas gracias a los pagos realizados para conseguir la titulación de cabo de armería.

El sistema de comprar honores por dinero no fue del agrado del Reino ni de la antigua nobleza de sangre. En 1695 las Cortes de Navarra reunidas en Sangüesa, pidieron al Virrey que por ley no se volvieran a crear palacios por dinero, ya que se vulgarizaba el honor privativo de los palacios cabo de armería antiguos conseguidos por sus servicios personales en guerra y paz. Por entonces, para obtener el asiento en Cortes era preciso poseer notoria calidad, limpieza de sangre, hidalguía y nobleza, lustre y esplendor y trataban de exigir lo mismo para titularse señor de palacio cabo de armería.

Actualmente, que se exige para ocupar cargos en los gobiernos? Creo que ni el graduado escolar….

Palacio de Jaureguizarra. Siglo XIV

MAGALLANES VISITA OLITE Y PAMPLONA EN EL 500 ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

La villa navarra de Olite conserva su aspecto medieval con un precioso castillo-palacio construido a principios del siglo XV que fue el orgullo de los reyes de Navarra. En estos días, por las embarradas calles de Olite y por las numerosas estancias de su castillo, se a podido volver a ver a elegantes señores de la nobleza, pobres campesinos, animados mercaderes o diferentes personalidades del clero. Olite hizo un apasionante viaje en el tiempo al siglo XVI.

Soldados, nobles y clero por Olite

Este milagro visual que pudimos disfrutar por dos días fue gracias a la filmación de la serie “Sin límites” , una superproducción de 20 millones de euros que recrea La gesta protagonizada en el siglo XVI por el portugués Fernando Magallanes y el vasco Juan Sebastián Elcano, cuya expedición fue la primera en dar la vuelta al mundo en barco entre 1519 y 1521.

El personaje ficticio de Magallanes estaba en Olite curiosamente en el mismo día que murió 500 años antes a miles de kilómetros de distancia. El palacio de Olite interpreta a su vez el papel del castillo de San Jorge en Lisboa, a cual acude Magallanes para intentar obtener fondos para su proyecto. Las galerías subterráneas serán disfrazadas de cárcel sevillana a donde irá Magallanes a sacar a Juan Sebastián el Cano. Dos días de rodaje para un total en el mejor de los casos de dos minutos de metraje que podremos ver en la pantalla.

El Palacio-castillo de Olite interpretando al castillo de San Jorge de Lisboa.

La expedición, de tres años de duración, de 1519 a 1522, fue financiada por la Corona española y capitaneada inicialmente por el portugués Fernando de Magallanes. Tras la muerte del capitán en batalla, los expedicionarios, al mando de Juan Sebastián Elcano, regresaron a España completando la primera circunnavegación de la Tierra de la historia.

En total, recorrieron 14.460 leguas (69.813 kilómetros). De las cinco naves y 238 hombres que habían partido de Sevilla, solo volvió un barco, la nao Victoria, con 18 hombres famélicos. Fue una gesta tan épica como desconocida fuera de España que por fin se ha decidido llevar al cine.

El guionista de Pamplona Patxi Amezcua, cuenta algunos detalles de la increíble aventura

“Eran viajes totalmente a lo desconocido, nadie sabía si iba a volver, de hecho ni siquiera sabían a dónde iban”.

“Aparte de los oficiales y la gente que estaba al mando de la expedición, que sí tenían un criterio y sabían la búsqueda a la que se enfrentaban, el resto era gente que sacaban de la cárcel, ladrones, gente a la que le perdonaban sus deudas o sus delitos a cambio de enrolarse en estas expediciones, o gente de mar que siempre estaban metidos en este tipo de aventuras. Gente de clase tan baja que no tenían otra cosa mejor”, ha explicado.

La expedición, de la que se celebra su quinto centenario, marcó un antes y un después en el comercio mundial y en el ámbito científico, pero todavía es un episodio histórico muy desconocido. 

Tras grabar en Olite y en Pamplona los siguientes destinos serán País Vasco, República Dominicana, Londres, Sevilla y Madrid.

BRUJERÍA EN NAVARRA. LA CAZA DE BRUJAS EN OCHAGAVÍA.

Ochagavía, Baztán, Selva de Irati, Zugarramurdi, Roncesvalles o Roncal son algunos de los lugares más recomendados para visitar de Navarra en la actualidad por su gran belleza pero siglos atrás eran lugares a los que nadie quería viajar. Sus grandes montañas, enormes bosques, verdes prados, profundas cuevas y numerosos ríos que ahora nos maravillan, en los siglos XVI y XVII se sospechaba que eran los lugares ideales para las reuniones de los seguidores del Diablo.

El mismo Menéndez y Pelayo definiría a Navarra como tierra clásica de la brujería española y en uno de sus relatos pone en boca de un joven soldado que había ido a batallar en 1522 al sitio de Fuenterrabía, y desviado su camino a Navarra, las siguientes palabras: “….y luego que entramos en Navarra fui avisado que las mujeres en aquella tierra eran grandes hechiceras encantadoras y que tenían pacto y comunicación con el demonio…..”

Podemos viajar al año 1308 en el que se inicia un proceso al obispo Guichard en el que se le acusa de prácticas hechiceras, habiendo fabricado una figura de cera a la que se bautizó con el nombre de la Reina Juana de Navarra atravesando su cabeza con un punzón. A cuyos hechizos, dicen, murió la reina. Desde entonces la tradición dice que el esqueleto de la reina se aparece por la Selva de Irati acompañada de brujas y lamias.

Al oír la frase brujería en Navarra, nuestra mente viaja a Zugarramurdi y sus cuevas pero en Ochagavía, Roncesvalles y sus respectivos valles ya hubo cazas de brujas casi cien años antes de que el nombre de Zugarramurdi sonara en el mundo como lugar de akelarres. Es sobre todo en el norte montañoso de Navarra donde se van a suceder los procesos de brujería. Valcarlos y Roncesvalles (1525) Valles de Salazar y Roncal (1539, 1569 ) Anocibar y valles vecinos (1575,1577), Valle de Aráiz (1595) y el más famoso, el de Zugarramurdi, Baztán, Bertizarana, Santesteban, celebrado entre 1609 y 1610.

Del proceso de Zugarramurdi ya hay un post en este blog con el título ” BRUJAS DE ZUGARRAMURDI, DE QUE SE LES ACUSABA” en este enlace. https://navarraexcursiones.com/2020/03/03/brujas-zugarramurdi-cuevas-navarra-excursiones-baztan/ Así que esta vez nos vamos a ir a los procesos acaecidos en los valles de Roncal y Salazar en tiempos anteriores al de Zugarramurdi.

El 17 de enero de 1525 el licenciado y miembro del Consejo Real Pedro de la Balanza, en medio de una tempestad de nieve, parte de Pamplona hacia los valles de Salazar y Roncal con la misión de reprimir los brotes de brujería que allí se decían haber surgido. Tras una primera toma de contacto y hecha una redada en masa de brujas y brujos, Pedro de la Balanza vuelve a Pamplona el 22 de febrero para informar del “inquirir de los bruxos y de las bruxas de la valle de Roncal y de Salazar y otras partes”. Muchos habían sido ya traídos a las cárceles reales de Pamplona y algunos de ellos ejecutados.

Siguieron varios viajes más a los valles de la montaña navarra para limpiar la zona de brujas. Entre su comitiva iban “dos mozas brujas que conocían las brujas” (niñas que aseguraban reconocer a las brujas viendo la marca del diablo en sus ojos). Pedro de Balanza relata una de sus experiencias cuando acompañado de 20 hombres, visitaron una casa del Valle de Salazar donde habitaba una bruja confesa. Tras pedirle que se untase como solía hacer para ir al aquelarre, la bruja fiada en la palabra del licenciado de que, si así lo hacía, quedaría libre de toda acusación y de los hierros en que la tenían, la bruja invocó al diablo tras haberse ungido con un ungüento ponzoñoso con su mano izquierda. Vino el diablo “la tomó y se puso a andar por la pared de pies y manos como si fuera una lagartija, levantóse en el aire a vista de todos y se fue volando”.

Tras seis meses de arrestos y ejecuciones, el acto final lo realizó en Burguete con la quema de “cuatro bruxas y un hombre”, acontecimiento al que acudieron numerosas gentes de ambos lados de los Pirineos.

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Crucero de Ochagavía. Los cruces de caminos eran uno de los lugares en los que el diablo y sus seguidores se juntaban. Foto gobierno Navarra

Una epidemia pudo ser la mecha de que la brujería volviera a aparecer en Ochagavía en 1539. Diversas muertes acaecidas en poco tiempo solo podía causarlas el diablo por medio de aquellos que le tenían vendida el alma. Todavía estaban frescos los recuerdos de los acontecido en 1525 y seguían presentes en la iglesia con los sambenitos que colgaban en sus muros para delatar a los que habían ejercido la brujería. Esto llevó a un nuevo auto de fe celebrado en Pamplona en marzo de 1540. De aquí saldrían diferentes confesiones;

La primera de ellas era María Zubiat, vecina de Ochagavía y de sesenta y cinco
años de edad, quien confesó haber renegado de Dios y haber obligado a hacerlo a su
nieto Martín Zubiat, y haber echado ciertos polvos a su marido y a su yerno cuando
estaban enfermos, causándoles la muerte a los tres días. Asimismo, admitió que llevaba
cuarenta años sirviendo al demonio y que asistió a ayuntamientos y echó polvos en
el manzanal de Ollarceguia. De Ochagavía también procedía Catalina Beguieder, de
sesenta años de edad, que declaró que por mediación de una tal Catalina Xagaspe,
quien figuraba entre las brujas procesadas por Balanza en 1525, renegó de Dios, de la
Virgen, de los Santos y de sus padres para conseguir pan pues hacía tres días que no comía.
Además, confesó haber inducido a María Remón a renegar de Dios y haber asistido a
los ayuntamientos en los que vio al demonio.
Juana Quiape, llamada la “Vieja de Bildoz”, al igual que Catalina Beguieder, era
vecina de Ochagavía y tenía más de sesenta años. Esta supuesta bruja afirmó en su
confesión haber renegado de Dios y haber obligado a hacerlo a Juanot Legar. Asimismo, declaró haber desenterrado a una criatura para sacarle el corazón con el fin de que el demonio le diese bienes, y haber ido al manzanal de Ollarceguia a echar polvos a un rocín de Martín de Echegoyen. Junto a ella, Catalina de la Torre, también de sesenta
años de edad, sostuvo en su declaración que Catalina Artusa le hizo renegar de Dios
convenciéndola de que si lo hacía, sería rica. Además, manifestó que había torcido las
ramas de un sabuco y se las había ofrecido al demonio, su señor, a quien rogó en varias
ocasiones que le diese bienes y haciendas.

Por su parte, Catalina de Jaurrieta, llamada la “Sorora”, de treinta y cinco años de
edad, confesó haber renegado de Dios hacía quince años y se arrepintió de este pecado
ante el alguacil Beruete y el bachiller Leoz. Declaró también que hizo renegar a Mariato, hija de Fortunio el sastre, y que vio al demonio en figura de gato.

Ojo con los que tenéis gatos en casa!!

Datos extraídos de;

“Navarra en la noche de las brujas” Fernando Videgáin Agós

“Las brujas de Ochagavía y sus documentos 1539-1540” Rocío de la Nogal Fernández

RONCAL, OTRO PUEBLO DE NAVARRA INCLUÍDO ENTRE LOS MÁS BONITOS DE ESPAÑA.

La localidad navarra de Roncal/ Erronkari se incluyó en el 2021 en la lista de la asociación “Los pueblos más bonitos de España” uniéndose a Ujué/Uxue que lo hizo en 2017. Roncal da nombre además al precioso valle pirenaico en el cual está situado. Formado por las villas de Ustarroz, Isaba,Urzainqui, Vidangoz, Garde y Burgui, el conocido como Valle del Roncal sigue el curso del río Esca que desciende desde las montañas del Pirineo. Todos estos pueblos presentan una atractiva estructura rural, con sus típicas casas pirenaicas y sugerentes calles estrechas y empedradas.

Valle del Roncal

Roncal está coronado en lo alto del pueblo por la iglesia de San Esteban ( del siglo XVI ), desde donde se desparrama su apretado caserío hasta alcanzar las orillas del río. Al pasear por sus calles se puede contemplar enormes casonas señoriales de los siglos XVII y XVIII luciendo orgullosas sus escudos nobiliarios.

Caserío y huertas de Roncal con su iglesia de San Esteban

Roncal también da nombre a la primera Denominación de Origen otorgada en España. Hablamos del popular y sabroso “queso del Roncal“, un queso artesanal producido con leche cruda de oveja rasa y oveja latxa, cuajo y sal.

En Navarra, cuando se habla de Roncal, enseguida nos viene a la memoria su hijo más ilustre, el célebre tenor Julián Gayarre, uno de los más importantes de la historia de la ópera, nació en Roncal el 9 de Enero de 1844 y falleció en Madrid el 2 de enero de 1890. Al día siguiente, de acuerdo con su última voluntad, su féretro, que fue despedido multitudinariamente en las calles de Madrid, fue trasladado en ferrocarril a Navarra para ser entregado en su localidad natal. En 1901 fue colocado en el cementerio otro de los atractivos de Roncal, el mausoleo de Gayarre, una de las mejores obras de su amigo, el escultor Mariano Benlliure, el cual fue diseñado para ser colocado en Madrid frente al Teatro Real y que figuró en la Exposición de París en 1900.

Gayarre, cuya vida estaba destinada a ser un pastor recorriendo las montañas del Valle del Roncal, oficio que desempeño hasta la edad de 15 años, acabó sin embargo triunfando en escenarios como Viena, Moscú, San Petersburgo, Londres París, Montecarlo, Lisboa, Buenos Aires, Río de Janeiro, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia o Sevilla.

Julián Gayarre, también dejó su huella en Roncal, regalando la construcción del frontón y las escuelas, además de su casa natal, donde actualmente está situada la Casa Museo Julián Gayarre, donde entre otras cosas está expuesta la laringe del tenor. No existen audios que nos permitan escuchar su prodigiosa voz pero si se sabe de los grandes elogios que le dedicaban los críticos de la época. A nivel popular nos queda el sonido de la otra gran voz de Navarra, el jotero Raimundo Lanas dedicando al tenor una de sus jotas.

“Dos hombres tuvo Navarra que la hicieron inmortal: el famoso Sarasate y Gayarre el del Roncal”

EL REY DE PAMPLONA QUE FUE DESPEÑADO POR SUS HERMANOS.

El rey de Navarra o del reino de Pamplona como era en el siglo XII, Sancho Garcés IV, es más conocido como Sancho el de Peñalén, en referencia a que fue asesinado tras ser empujado desde lo alto de un gran peñasco conocido como el Barranco de Peñalén localizado en la localidad navarra de Funes.

Tan solo unos pocos años antes, su abuelo Sancho Garcés III el Mayor ejercía su dominio sobre la mayor parte de los territorios hispánicos cristianos. A su muerte en el año 1035 repartió la herencia entre sus cuatro hijos. El primogénito García, recibirá lo que es parte de la actual Navarra, Guipuzcoa, Vizcaya, Álava, La Rioja y parte de Castilla, su hijo Fernando recibe el título de Conde de Castilla, el tercer hijo Gonzalo, consigue Sobrarbe y Ribagorza y por último el hijo bastardo Ramiro recibe el Condado de Aragón, todo ello siempre bajo la supremacía de la corona pamplonesa.

Pocos podían prever a la muerte de Sancho el Mayor que en tan solo dos generaciones la corte que había controlado la evolución de los reinos cristianos iba a sucumbir hasta el punto de ver como tras el asesinato de Sancho Garcés IV en el barranco de Peñalén, Castilla y Aragón se reparten el territorio pamplonés en 1076.

El río Arga a los pies de Peñalén.

Tras la muerte del rey de Pamplona García Sanchez III en la batalla de Atapuerca en el año 1054 contra su hermano Fernando, el rey de Castilla y León, su primogénito Sancho Garcés IV fue nombrado en el mismo campo de batalla rey de Pamplona a la edad de 14 años.

Conforme maduró el nuevo soberano de Pamplona, comenzaron a sobresalir su codicia y un carácter probablemente autoritario y agresivo que le granjearon la enemistad de buena parte de la nobleza local y de su propia familia. La situación en Pamplona empeoraba ya que la aristocracia e incluso parte de la familia real murmuraba contra el escaso reparto de las parias de Zaragoza y los botines. Éste fue probablemente el detonante que llevó al despeñamiento de Sancho IV por el precipicio de Peñalén en el transcurso de una cacería en el año 1076.

En el regicidio participaron nobles pamploneses y varios hermanos del rey. Con unos herederos demasiado jóvenes y una familia real manchada por la sangre, la nobleza de Vizcaya, Álava y La Rioja reconoció al rey castellano-leonés como suyo propio, y la nobleza de Pamplona se puso bajo las órdenes de Sancho Ramirez de Aragón, que se convertiría en rey de los aragoneses y pamploneses. Navarra  desde entonces fue parte del reino de Aragón hasta el año 1134 en que el reino de Pamplona se separa del de Aragón con Sancho Ramirez el Restaurador.

Por lo que se ve en aquellos tiempos, los mayores enemigos de los reyes estaban en la propia familia. Sancho IV murió asesinado por sus hermanos y su padre a su vez murió luchando contra su propio hermano. Cuidado con las cenas familiares….

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El Barranco de Peñalén, no es solo el lugar donde se desarrolló un acontecimiento  histórico, es además, un mirador con unas vistas privilegiadas del punto donde se unen los ríos Arga y Aragón y que un poco más adelante, a la altura de la villa de Milagro, acabarán juntándose al Ebro.

LA EMIGRACIÓN NAVARRA A MÉXICO. DESDE HÉROES DE LA INDEPENDENCIA A DOMINADORES DEL PAN.

La emigración a México procedente de Elizondo, Arizkun y en general del Vale del Baztán fue la más profusa de toda Navarra a lo largo de los siglos XIX Y XX.

La emigración navarra a América tuvo diferentes razones, la tradición del mayorazgo en los pueblos del Valle del Baztán y norte de Navarra donde todos los hijos excepto el heredero tenían que irse a buscarse la vida fuera de su caserío natal fue una de las principales. Las guerras carlistas y la Guerra Civil fue otro factor importante en otras zonas de Navarra o la recién obligatoriedad que se les impuso a los navarros de tener que hacer la el servicio militar también hizo que muchos jóvenes escaparan a América. No faltó como razón para abandonar su tierra aquellos en los que surgió el espíritu de aventura y de buscar la fortuna siguiendo los pasos de algún paisano al que le fue muy bien.

Uno de los primeros navarros ilustres que hizo historia en México fue el natural de Otano, Francisco Javier Mina, quien por sus ideas liberales se vio precisado a salir de España. Durante su estancia en Londres conoció a Fray Servando Teresa de Muer y otros partidarios de la independencia Mexicana. Convencido que desde América podía luchar contra el absolutismo de Fernando VII, se embarcó hacia este continente para luchar por la independencia de la Nueva España en mayo de 1816. En México se le considera un héroe y sus restos descansan en la Columna de la Independencia de la capital mexicana.

También podemos nombrar a José Joaquín Iturbide de Arregui, natural de Peralta y vecino de la Antigua Valladolid, cuyo hijo Agustín fue el consumador de la Independencia en 1821.

Otro liberal navarro que emigró a México fue Anastasio de la Ribera, abuelo del famoso pintor Diego Rivera.

Incluso un cráter de la luna tiene el nombre de un pueblo de Navarra gracias al hijo de Luis Erro Berástegui (Baztan) Luis Enrique Erro, quien fundó el Observatorio Astronómico de Tonanzintla (Puebla) y descubrió el cráter de la luna llamado Erro.

El objetivo principal del inmigrante era mejorar su fortuna y a ello se dedicó intensamente la mayor parte de su vida. Por lo general venía llamado por un pariente, amigo o vecino quien lo alojaba dándole techo y sustento mientras se acomodaba a un nuevo modo de ser y de hacer.

Así vemos como, desde puestos casi de aprendiz va subiendo de rango hasta llegar a ocupar puestos de gerente de empresas ajenas o, en el mejor de los casos se convirtió en el iniciador de sus propios comercios, fábricas, ranchos ganaderos o en pioneros en el establecimiento de fábrica de textiles, de papel, molinos de trigo, etc….

Pero donde más destacaron los navarros fue en la construcción de molinos de trigo y la industria de la panificación. La industria molinera en México y la fabricación del pan tuvieron su gran impulsor en Braulio Iriarte Goyeneche. Nacido en Elizondo llegó a México en 1877, se inició en la antigua panadería de Santa Catalina en calidad de dependiente y repartiendo el pan de puerta en puerta. Tiempo después ya era propietario de varias haciendas productoras de trigo y algunas minas, dando trabajo a numerosos inmigrantes venidos de Navarra. En 1906 funda el molino El Euskaro en la ciudad de México, hoy Harinera Nacional, la de mayor tamaño del país. En 1922 era el socio mayoritario de la Cervecería Modelo, antecesor de la Coronita y en la que entre otros socios navarros estaban Valentín Elizondo, Marcelino Zugarramurdi, Andrés Barberena o Segundo Minondo. En el enlace https://navarraexcursiones.com/2017/04/07/valle-del-baztan-elizondo-navarra-excursiones-guiadas/ se puede ver más de la vida de Braulio Iriarte y su relación con Elizondo.

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Elizondo, el lugar de donde más emigrantes salieron hacia México

Descendientes de estos navarros y otros llegados siguieron ampliando y multiplicando molinos, harineras y panaderías por todo el país. La panadería más antigua y representativa de México es hoy La Vasconia, fundada en 1870 por Pablo Iriarte y que luego pasó a manos de Marcelino Zugarramurdi.

Destacaron también en el ramo molinero y de la panificación los hermanos Andrés y Lorenzo Iriso, nacidos en Tafalla o José Barberena quien venido de Ziga en el Valle del Baztan fundó la muy conocida panadería de Santa María la Redonda. Muchos son los descendientes de navarros que poseyeron y aún poseen panaderías en México, aunque hoy son menos pues han decidido optar por otros oficios.

A día de hoy Navarra y México siguen teniendo un vínculo muy fuerte aparte de la emigración o tal vez debido a ella, no se sabe exactamente la causa de la gran simpatía y afición que en Navarra existe a los Mariachis y a las rancheras y es difícil encontrar en tan pequeño territorio tantos grupos que se dediquen a tocar esta alegre música que nos hace viajar al México lindo y querido.

CASTILLO DE OLITE, LUJO EN NAVARRA

Visitar Olite y su castillo es viajar al mayor lujo cortesano de Navarra y de Europa. El Castillo de Olite como es conocido popularmente es más un palacio que una fortaleza propiamente dicha. Estamos hablando del Palacio Real de Olite, corte de los reyes de Navarra hasta el año 1512 cuando Navarra es conquistada por la Corona de Castilla.

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Palacio de Olite

El germen está en una fortaleza romana construida en el mismo lugar, de hecho Olite aún conserva gran parte de los muros romanos que la rodeaban. Sobre la base de esta fortaleza Sancho VII de Navarra edificó su palacio, el cual es conocido como Palacio Viejo y que actualmente es Parador Nacional.

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A la derecha, cubierto de vegetación, los muros del Palacio Viejo, hoy Parador Nacional.

Pero fue con la llegada de Carlos III el Noble al trono de Navarra (1387-1425) cuando llegó el gran cambio al Reino de Navarra y a Olite en especial. Criado en la corte de Francia, fue un rey que a diferencia de su padre Carlos II el malo, utilizó la diplomacia en vez de las armas para resolver los asuntos de Estado, dedicando todo su tiempo y dinero a una caprichosa y lujosa vida de Palacio. Se afanó en ennoblecer el Reino en todos los sentidos y dedicó cuantiosas sumas a la reforma de los Palacios Reales esparcidos por la geografía Navarra.

Vista desde una de las torres del Castillo de Olite

Pero fue en el Palacio de Olite en el que puso su mayor empeño, llegando a convertirlo en uno de los Palacios más lujosos de Europa. Entre 1388 y 1398 reformó el “Palacio Viejo” pero tal reforma no debió parecerle suficiente a su esposa Leonor de Trastámara, quien estuvo unos años sin aparecer por Olite refugiada es su más confortable “casita”, el Alcázar de Segovia. Tal vez presionado por su también caprichosa esposa, el rey mandó la construcción de una capilla privada para la reina, anexa al Palacio Viejo. Para animarla más, después le construyó una nueva torre y para que no se aburriera también le hizo un jardín al lado de sus aposentos.

Cubierto por la vegetación se puede ver el jardín de la Reina

El rey le fue cogiendo gusto a la cosa y tras el regreso de su tercer viaje a Francia visitando familiares siguió construyendo torres con la ayuda de expertos escultores y artistas allí contratados. Para el año 1420 paró de construir torres ya que tenía que supervisar el nuevo palacio que estaba construyendo en Tafalla, a tan solo cuatro Kilómetros de distancia!

Los exteriores del palacio se podían dar por concluidos, pero aun faltaba decorar y amueblar los interiores de semejante edificio y para ello trabajaron más de cuatrocientas personas de todas las categorías y procedencias (de Navarra, Aragón, Castilla, Francia, Alemania, Italia, Flandes, etc.), tanto cristianos como moros o judíos. Pinturas murales decoraron los interiores, incorporaron vidrieras a las ventanas y complicados lazos dorados a los techos, recubrieron con yeserías las paredes y revistieron de cerámica y esteras los pavimentos, amueblaron las estancias y realzaron los exteriores con escudos y tracerías.

Torre del vigía o de la Joyosa Guarda

El rey Noble no escatimó en gastos y consiguió un impresionante palacio que conjugaba lo hispánico con lo francés, la idea de habitaciones palaciegas fortificadas con abundancia de elementos ornamentales en las partes altas, característica de la arquitectura Valois, como a la tradición de interiores dorados y adornados con elementos mudéjares extendida en los reinos hispanos.

Desgraciadamente, nada de esto ha llegado a nuestros días, tras la conquista de Navarra, el palacio entró en una lenta decadencia y nadie evitó su progresivo deterioro y desmantelamiento que se culminó con el incendio de 1813 en la Guerra de la Independencia.

Solo nos queda echarle imaginación cuando vayas a visitar el palacio y las palabras que dejó escritas un viajero alemán que fue invitado por la reina navarra a visitar al palacio en el siglo XV.

…..”seguro estoy que no hay Rey que tenga palacio ni castillo más hermoso, de tantas habitaciones doradas….Vilo yo entonces bien; no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuoso es dicho palacio”

Palacio de Olite

NAVARRA, REINO DEL CONTRABANDO.

En las excursiones en las que vamos a visitar el norte de Navarra, Valle del Baztán, Zugarramurdi, Selva de Irati, etc… paseamos por lugares donde años atrás eran transitados en el silencio y la oscuridad de la noche por contrabandistas.

En 1839 se suprimieron las aduanas que separaban Navarra de Aragón y Castilla, las llamadas aduanas del Ebro, y se instalaron en los Pirineos en la frontera con Francia. El contrabando en Navarra no se resolvió sin embargo con el traslado de las aduanas del Ebro al Pirineo, sino que, muy al contrario, los años inmediatamente siguientes a la primera guerra carlista (1833-1839), cuando esa remoción tuvo lugar, se caracterizaron por una verdadera explosión de este tipo de criminalidad. El hecho -que adquirió una importancia grande en la Navarra de la época, por su envergadura- pone desde luego un interrogante a la veracidad de la argumentación que las autoridades centrales habían aducido para llevar a cabo ese cambio. En 1843, en la primera estadística sobre la delincuencia nacional que se publicaría en España, Navarra aparecía como la provincia donde más delitos de contrabando tenían lugar: uno para cada 2.069 habitantes. Le seguía relativamente de cerca La Coruña (con uno por cada 2.465).

A los valles del norte de Navarra la llegada del contrabando supondría el surgimiento de un nuevo oficio, el gau lana o trabajo de noche aportaría una ayuda económica que ayudaría a sobrellevar en mejores condiciones la dura y austera vida en el caserío.

Cuevas de Zugarramurdi, donde las mercancías desaparecían como por arte de brujería.

Cualquiera no valía para este “oficio”, estar en buena forma física, conocer perfectamente el terreno y tener la valentía suficiente para arriesgar hasta incluso la vida, eran condiciones imprescindibles. Por el día, pastoreaban sus ovejas como unos habitantes más en la zona. Por la noche, al abrigo de la oscuridad, recorrían en silencio los montes navarros convertidos en contrabandistas.

Además de los encargados de pasar a escondidas por la frontera, también se necesitaba la colaboración de los que “no veían ni oían nada”, de los que informaban de la situación de los guardias o los distraían como cuando  pasaban legalmente un pequeño número de cabezas de ganado, haciendo mucho ruido. Mientras la Guardia Civil comprobaba que se estaban pasando de forma legítima, los contrabandistas conseguían entrar por otras zonas, grandes cantidades de animales ilegalmente. O los mismos guardias cuando recibían su pago para estar vigilando las zonas por donde habían acordado que no iban a pasar.

Los productos que se pasaban por la frontera eran de todo tipo imaginable, el cobre fue de los artículos estrella pero fue tras el fin de la Guerra Civil, cuando el estraperlo alcanzó su momento álgido y comenzó a basarse en artículos de primera necesidad como pan, azúcar, ropa, bebida, encajes, puntillas, café… “Aunque en estos casos se tenía muy en cuenta el viento, puesto que el café huele mucho, podía arrastrar el aroma y delatarlos”.

Más tarde comenzó el contrabando de personas y ganado, que se dejaban en la zona de Baztan para que pasaran la frontera. Eran grupos de pocas personas, principalmente niños, mujeres, ancianos, republicanos, judíos, portugueses… que vivían situaciones dramáticas. La Selva de Irati durante la Segunda Guerra Mundial fue un punto habitual por donde actuó  la Red Cométe, una ruta de asistencia por la que se pasaba a pilotos y oficiales aliados para que escaparan del territorio ocupado, con independencia del bando.

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Selva de Irati, por donde actuó la Red Cométe

ELIZONDO, EL CORAZÓN DEL VALLE DEL BAZTAN.

El Valle del Baztán tiene en Elizondo su capital administrativa y en las novelas de la trilogía del Baztán, Elizondo es el epicentro de todas las tramas que se desarrollan en los exitosos libros escritos por Dolores Redondo.

Comparado con las otras catorce pequeñas poblaciones del Valle del Baztán, Elizondo puede parecer una gran ciudad, pero es simplemente un bonito pueblo enclavado en un precioso valle que cuenta con poco más de 3.500 habitantes, lo que es casi la mitad de toda la población del valle ( 7.777 habitantes ).

 

Elizondo a sufrido las inundaciones del río Baztán en numerosas ocasiones. la más destructiva de ellas fue la de junio de 1913 que arrasó el pueblo, llegando incluso a derribar la iglesia. Para recomponer el pueblo fue de gran ayuda el dinero enviado por los emigrantes baztaneses que estaban al otro lado del atlántico.

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Iglesia de Santiago, reconstruida después de las inundaciones de 1913

Y sin embargo, Elizondo no existiría sin el río Baztán, numerosos molinos aprovechaban las fuerza de sus aguas para la molienda del maiz y sus truchas y salmones fueron y son hoy día parte de la gastronomía navarra.

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El río Baztán atravesando Elizondo.

Si el agua fue muchas veces destructiva con Elizondo, no menos destructivo fue el fuego que prendieron las tropas francesas y que ocasionaron daños irreversibles en el pueblo. Fue entonces cuando la piedra tomó mayor protagonismo en la construcción de las casas de Elizondo para evitar futuros incendios, desplazando a la madera que se usaba habitualmente.

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El antiguo molino, es una de las pocas construcciones que quedan de estructura de madera.

La arquitectura de las casas que se extiende a ambos lados del río Baztán es un regalo para la vista, pudiéndose distinguir por un lado, los enormes caseríos tradicionales que hacían las veces de vivienda, establo y granero, y por otro, los palacetes de los indianos, aquellos que hicieron las américas y les fue muy bien, ( en el siglo XIX fueron muchos los que emigraron sobre todo a Argentina y a Mexico ) o bien los palacios de los que hicieron fortuna en Madrid ocupando puestos relevantes en la corte, como por ejemplo el palacio barroco de Arizkunenea donde estuvo alojado el pretendiente al trono Carlos de Borbón en la Primera Guerra Carlista y donde se produjo el encuentro con Zumalacárregui.

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Típicas casas de Elizondo y del Valle del Baztán.

Elizondo también ha sido y es lugar de paso y descanso de viajeros. Desde Francia siguen viniendo peregrinos por el llamado “Camino de Santiago del Baztán” y desde la Edad Media el Hospital de peregrinos de Elizondo a dado descanso y atención a aquellos peregrinos que se dirigían hacia Pamplona. Incluso el significado del nombre Elizondo, que significa “al lado de la iglesia” nos puede llevar a pensar que el pueblo pudo haber nacido como lugar de atención a peregrinos.

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Foto perteneciente al Gobierno de Navarra

A día de hoy, Elizondo, junto con el resto del Valle del Baztán, es una excursión obligada para todo aquel que se anime a visitar Navarra.

LA NAVARRA MEDIEVAL EN FOTOS, IMÁGENES CON HISTORIA

Viajar por Navarra y visitar sus construcciones es a su vez un viaje a la historia del Reino de Pamplona, más tarde llamado Reino de Navarra.

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Ujué, ya era nombrado por las fuentes musulmanas en el siglo IX como fortaleza defensiva cristiana.

El castillo de Olite, las casas-torre del Valle del Baztán, la iglesia-fortaleza de Ujué, castillo de Javier, murallas de Artajona y de Pamplona, Puente la Reina, Estella, Tudela, Sangüesa, Monasterios de Leyre, Irache, Iranzu, Fitero o de la Oliva, la enigmática iglesia de Eunate, el románico rural del Valle de la Valdorba o todos los tesoros arquitectónicos que han dejado los cuatro ramales del Camino de Santiago que atraviesan Navarra, son solo algunos ejemplos del legado medieval que se puede visitar en excursiones por Navarra.

Eunate excursiones navarra baztan bardenas olite irati camino santiago

Eunate, son muchas las preguntas y teorías sobre este lugar, lo único cierto es su belleza.

Construcciones que ya solo por su belleza arquitectónica merecen una visita y muchas fotos. Lugares que te trasladan a la Edad Media y que a través de la historia que tiene cada una de ellas, te llevarán a conocer la historia de uno de los primeros reinos que surgieron en Europa.

Cerco de Artajona excursiones navarra baztan bardenas olite irati camino santiago

Desde el siglo IX el Cerco de Artajona protegía a sus habitantes.

Para el año 1035 era el reino cristiano más extenso de la península y fue independiente hasta el año 1512 en el que fue conquistada por las tropas castellanas de Fernando el Católico. Varios levantamientos navarros hicieron que el Cardenal Cisneros mandara la destrucción total o parcial de la gran mayoría de los alrededor de cien castillos que había en Navarra en aquella época. Este lamentable hecho junto a las guerras carlistas y las guerras contra las tropas de Napoleón han mutilado gran parte del patrimonio de Navarra. Algún castillo, como el de Javier, al cual Cisneros mandó desmantelar todos sus elementos defensivos  y donde ya había tenido  lugar el nacimiento del santo evangelizador, fue reconstruido siglos después.

Castillo Javier excursiones navarra baztan bardenas olite irati camino santiago

En este castillo nació el patrón de los misioneros, San Francisco de Javier.

La situación geográfica de Navarra situada al lado del reino de Francia era una puerta a Europa por donde entraban todas las nuevas tendencias arquitectónicas. Gracias al Camino de Santiago del Baztán, al Camino Francés que entra por Roncesvalles y al Camino que entra por el Puerto de Somport llegando a Navarra por Sangüesa, los estilos románico y gótico tuvieron las vías perfectas para entrar y expandirse por toda la península cristiana.

Puente la Reina excursiones navarra baztan bardenas olite irati camino santiago

Puente la Reina y su emblemático puente románico construido para el paso de los peregrinos 

Los numerosos reyes de origen francés que tuvo el reino de Navarra a partir de la muerte de Sancho VII el Fuerte, también han influido notablemente en las construcciones de la época. Un claro ejemplo lo tenemos en el Castillo-Palacio de Olite, su promotor Carlos III el Noble se crió con lo mejor de la corte francesa en París y quiso traer a Navarra todo el lujo que había conocido en Francia. Su obra queda reflejada hoy en el que fue uno de los mayores y más lujosos palacios de la época. No contento con semejante obra, mandó construir otro enorme palacio en Tafalla, a solo cuatro kilómetros del palacio de Olite. Desgraciadamente de éste solo queda un trono de piedra y los planos de la construcción, el castillo de Olite estuvo a punto de correr la misma suerte pero afortunadamente se salvó para el disfrute de los miles de turistas que lo visitan cada año.

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La grandiosidad del Castillo-Palacio de Olite lo hace inabarcable para una sola foto.