DE NAVARRA A CONQUISTAR ALBANIA

Viajar de Navarra a la costa griega de turismo es una excursión muy placentera en nuestros días, pero hacer un viaje en el siglo XIV desde Navarra hasta las desconocidas tierras de infieles que había al otro lado del  mar Mediterraneo, era meterse en una arriesgada aventura a la que se apuntaron 800 hombres de Navarra y Gascuña.

Hay una película filmada en 1983 basada en esta historia,”La conquista de Albania”, grabada mayormente en escenarios de Navarra, como las Bardenas Reales y Artajona.

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Jornadas medievales de Artajona, uno de los lugares donde se grabó la película, “La conquista de Albania”

Los motivos para meterse en semejante empresa eran variados, el principal era la paga de 30 florines de oro aragonés, pero también guerreros en busca de aventuras y gloria, convictos a cambio de conmutar sus penas y hasta algún amante perseguido por el esposo de alguna dama.

La misión era recuperar el reino de Albania (que pertenecía en calidad de consorte por su boda con Juana de Anjou, hija del rey de Sicilia) para Luis de Beaumont, hermano del rey de Navarra Carlos II.

Atravesaron Navarra hasta Tudela y de allí navegaron por el río Ebro hasta Tortosa, desde donde embarcaron para llegar a la costa de Albania. En 1376, la compañía navarra tomó su capital Durazzo, Tras la muerte ese mismo año de Luis, los soldados se quedaron sin caudillo. sin paga y traicionados por la Duquesa de Durazzo que contrajo nuevas nupcias con Robert, Duque de Artois.

Navarra quedaba desligada del reino albanés y los soldados quedándose en tierras extrañas y sin medios para volver, decidieron emplearse como mercenarios. Se dividieron en cuatro compañías y fueron conquistando Corfú, Tebas, Tesalia, Atenas y el castillo de Zonjón, que llamaron Castellum Navarrorun o Castillo de los navarros. Algunas hipótesis dicen que el nombre fue derivando de Navarión a Navarino, lugar donde se libró en 1822 una batalla naval por la independencia de Grecia entre egipcios, turcos y tunecinos contra naves británicas, francesas y rusas, que se hizo famosa gracias a la película “Los cañones de Navarone”.

Actualmente, la costa de Navarino es lugar de turismo de lujo, muy utilizada por famosos, con varios hoteles de super lujo, donde pasar una noche ronda los 1000 euros. Con lo cual, era más asequible pasar una noche allí en el siglo XIV que en la actualidad.

MURALLAS CONTRA LA PESTE EN NAVARRA Y EUROPA.

En Navarra la peste pudo viajar a través del Camino Santiago. Pamplona, Elizondo, Estella, Tudela o Sangüesa fueron núcleos importantes por donde los peregrinos atravesaban Navarra en las diferentes variantes del Camino de Santiago.

Además, el comercio de la Baja Edad Media entre continentes se multiplica. Decenas de barcos traen a Europa numerosos artículos desde Oriente, pero también llegarán unos polizones no invitados, ratas con pulgas portadoras de la peste bubónica desembarcan en los puertos italianos. Curiosamente, al igual que el actual coronavirus, la peste llega de Oriente a Italia, para luego extenderse por toda Europa, pero entonces fue capaz de reducir a la mitad la población del continente.

La peste se le llamó a diferentes enfermedades, tifus, fiebre amarilla o viruela. El significado del latín “pestis” hace referencia a ruina, epidemia o destrucción. Cuando la enfermedad se juntaba con la debilidad de la población debido a malas cosechas, la mortandad se multiplicaba y Navarra al igual que gran parte de Europa llegó a perder la mitad de la población en un solo año.

Por poner un ejemplo, en la villa de Artajona, sus murallas no pudieron evitar la entrada de la enfermedad y su población pasó de 1.171 fuegos (núcleos familiares) en el año 1330 a 340 fuegos solo veinte años después. Y es que el índice de mortandad  entre los que enfermaban era de entre el 60 y 80%. Y curiosamente, actualmente Artajona vuelve a ser la población con mayor porcentaje de afectados de Navarra por el coronavirus.

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Las murallas de Artajona no pudieron evitar la entrada de la peste.

Las soluciones más recurridas para luchar contra la peste eran el cierre de los muros que rodeaban las poblaciones a los forasteros, pero sobre todo las misas y novenas para pedir el perdón divino y el culto a los santos protectores San Sebastián y San Roque. En Navarra es difícil encontrar un pueblo que no tenga una imagen, ermita o cofradía de estos santos e incluso a día de hoy en lugares como Tafalla se sigue celebrando la procesión de los muros para recordar el milagro de los rollos de cera. En esta procesión se rememoran los hechos acaecidos en 1599 cuando los tafalleses para tratar de salvarse de la Peste decidieron rodear con cera bendita toda la zona amurallada que marcaba los límites del casco urbano y para ello construyeron un rollo de cera en hilo que extendieron por todo el perímetro de Tafalla, e implorando al patrono de la Ciudad, San Sebastián, realizaron fervientes rogativas al santo para solicitarle su protección y así protegerse de un enfermedad que se estaba cobrando miles de muertos en diferentes zonas del país.