LA EMIGRACIÓN NAVARRA A MÉXICO. DESDE HÉROES DE LA INDEPENDENCIA A DOMINADORES DEL PAN.

La emigración a México procedente de Elizondo, Arizkun y en general del Vale del Baztán fue la más profusa de toda Navarra a lo largo de los siglos XIX Y XX.

La emigración navarra a América tuvo diferentes razones, la tradición del mayorazgo en los pueblos del Valle del Baztán y norte de Navarra donde todos los hijos excepto el heredero tenían que irse a buscarse la vida fuera de su caserío natal fue una de las principales. Las guerras carlistas y la Guerra Civil fue otro factor importante en otras zonas de Navarra o la recién obligatoriedad que se les impuso a los navarros de tener que hacer la el servicio militar también hizo que muchos jóvenes escaparan a América. No faltó como razón para abandonar su tierra aquellos en los que surgió el espíritu de aventura y de buscar la fortuna siguiendo los pasos de algún paisano al que le fue muy bien.

Uno de los primeros navarros ilustres que hizo historia en México fue el natural de Otano, Francisco Javier Mina, quien por sus ideas liberales se vio precisado a salir de España. Durante su estancia en Londres conoció a Fray Servando Teresa de Muer y otros partidarios de la independencia Mexicana. Convencido que desde América podía luchar contra el absolutismo de Fernando VII, se embarcó hacia este continente para luchar por la independencia de la Nueva España en mayo de 1816. En México se le considera un héroe y sus restos descansan en la Columna de la Independencia de la capital mexicana.

También podemos nombrar a José Joaquín Iturbide de Arregui, natural de Peralta y vecino de la Antigua Valladolid, cuyo hijo Agustín fue el consumador de la Independencia en 1821.

Otro liberal navarro que emigró a México fue Anastasio de la Ribera, abuelo del famoso pintor Diego Rivera.

Incluso un cráter de la luna tiene el nombre de un pueblo de Navarra gracias al hijo de Luis Erro Berástegui (Baztan) Luis Enrique Erro, quien fundó el Observatorio Astronómico de Tonanzintla (Puebla) y descubrió el cráter de la luna llamado Erro.

El objetivo principal del inmigrante era mejorar su fortuna y a ello se dedicó intensamente la mayor parte de su vida. Por lo general venía llamado por un pariente, amigo o vecino quien lo alojaba dándole techo y sustento mientras se acomodaba a un nuevo modo de ser y de hacer.

Así vemos como, desde puestos casi de aprendiz va subiendo de rango hasta llegar a ocupar puestos de gerente de empresas ajenas o, en el mejor de los casos se convirtió en el iniciador de sus propios comercios, fábricas, ranchos ganaderos o en pioneros en el establecimiento de fábrica de textiles, de papel, molinos de trigo, etc….

Pero donde más destacaron los navarros fue en la construcción de molinos de trigo y la industria de la panificación. La industria molinera en México y la fabricación del pan tuvieron su gran impulsor en Braulio Iriarte Goyeneche. Nacido en Elizondo llegó a México en 1877, se inició en la antigua panadería de Santa Catalina en calidad de dependiente y repartiendo el pan de puerta en puerta. Tiempo después ya era propietario de varias haciendas productoras de trigo y algunas minas, dando trabajo a numerosos inmigrantes venidos de Navarra. En 1906 funda el molino El Euskaro en la ciudad de México, hoy Harinera Nacional, la de mayor tamaño del país. En 1922 era el socio mayoritario de la Cervecería Modelo, antecesor de la Coronita y en la que entre otros socios navarros estaban Valentín Elizondo, Marcelino Zugarramurdi, Andrés Barberena o Segundo Minondo. En el enlace https://navarraexcursiones.com/2017/04/07/valle-del-baztan-elizondo-navarra-excursiones-guiadas/ se puede ver más de la vida de Braulio Iriarte y su relación con Elizondo.

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Elizondo, el lugar de donde más emigrantes salieron hacia México

Descendientes de estos navarros y otros llegados siguieron ampliando y multiplicando molinos, harineras y panaderías por todo el país. La panadería más antigua y representativa de México es hoy La Vasconia, fundada en 1870 por Pablo Iriarte y que luego pasó a manos de Marcelino Zugarramurdi.

Destacaron también en el ramo molinero y de la panificación los hermanos Andrés y Lorenzo Iriso, nacidos en Tafalla o José Barberena quien venido de Ziga en el Valle del Baztan fundó la muy conocida panadería de Santa María la Redonda. Muchos son los descendientes de navarros que poseyeron y aún poseen panaderías en México, aunque hoy son menos pues han decidido optar por otros oficios.

A día de hoy Navarra y México siguen teniendo un vínculo muy fuerte aparte de la emigración o tal vez debido a ella, no se sabe exactamente la causa de la gran simpatía y afición que en Navarra existe a los Mariachis y a las rancheras y es difícil encontrar en tan pequeño territorio tantos grupos que se dediquen a tocar esta alegre música que nos hace viajar al México lindo y querido.

CASTILLO DE OLITE, LUJO EN NAVARRA

Visitar Olite y su castillo es viajar al mayor lujo cortesano de Navarra y de Europa. El Castillo de Olite como es conocido popularmente es más un palacio que una fortaleza propiamente dicha. Estamos hablando del Palacio Real de Olite, corte de los reyes de Navarra hasta el año 1512 cuando Navarra es conquistada por la Corona de Castilla.

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Palacio de Olite

El germen está en una fortaleza romana construida en el mismo lugar, de hecho Olite aún conserva gran parte de los muros romanos que la rodeaban. Sobre la base de esta fortaleza Sancho VII de Navarra edificó su palacio, el cual es conocido como Palacio Viejo y que actualmente es Parador Nacional.

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A la derecha, cubierto de vegetación, los muros del Palacio Viejo, hoy Parador Nacional.

Pero fue con la llegada de Carlos III el Noble al trono de Navarra (1387-1425) cuando llegó el gran cambio al Reino de Navarra y a Olite en especial. Criado en la corte de Francia, fue un rey que a diferencia de su padre Carlos II el malo, utilizó la diplomacia en vez de las armas para resolver los asuntos de Estado, dedicando todo su tiempo y dinero a una caprichosa y lujosa vida de Palacio. Se afanó en ennoblecer el Reino en todos los sentidos y dedicó cuantiosas sumas a la reforma de los Palacios Reales esparcidos por la geografía Navarra.

Vista desde una de las torres del Castillo de Olite

Pero fue en el Palacio de Olite en el que puso su mayor empeño, llegando a convertirlo en uno de los Palacios más lujosos de Europa. Entre 1388 y 1398 reformó el “Palacio Viejo” pero tal reforma no debió parecerle suficiente a su esposa Leonor de Trastámara, quien estuvo unos años sin aparecer por Olite refugiada es su más confortable “casita”, el Alcázar de Segovia. Tal vez presionado por su también caprichosa esposa, el rey mandó la construcción de una capilla privada para la reina, anexa al Palacio Viejo. Para animarla más, después le construyó una nueva torre y para que no se aburriera también le hizo un jardín al lado de sus aposentos.

Cubierto por la vegetación se puede ver el jardín de la Reina

El rey le fue cogiendo gusto a la cosa y tras el regreso de su tercer viaje a Francia visitando familiares siguió construyendo torres con la ayuda de expertos escultores y artistas allí contratados. Para el año 1420 paró de construir torres ya que tenía que supervisar el nuevo palacio que estaba construyendo en Tafalla, a tan solo cuatro Kilómetros de distancia!

Los exteriores del palacio se podían dar por concluidos, pero aun faltaba decorar y amueblar los interiores de semejante edificio y para ello trabajaron más de cuatrocientas personas de todas las categorías y procedencias (de Navarra, Aragón, Castilla, Francia, Alemania, Italia, Flandes, etc.), tanto cristianos como moros o judíos. Pinturas murales decoraron los interiores, incorporaron vidrieras a las ventanas y complicados lazos dorados a los techos, recubrieron con yeserías las paredes y revistieron de cerámica y esteras los pavimentos, amueblaron las estancias y realzaron los exteriores con escudos y tracerías.

Torre del vigía o de la Joyosa Guarda

El rey Noble no escatimó en gastos y consiguió un impresionante palacio que conjugaba lo hispánico con lo francés, la idea de habitaciones palaciegas fortificadas con abundancia de elementos ornamentales en las partes altas, característica de la arquitectura Valois, como a la tradición de interiores dorados y adornados con elementos mudéjares extendida en los reinos hispanos.

Desgraciadamente, nada de esto ha llegado a nuestros días, tras la conquista de Navarra, el palacio entró en una lenta decadencia y nadie evitó su progresivo deterioro y desmantelamiento que se culminó con el incendio de 1813 en la Guerra de la Independencia.

Solo nos queda echarle imaginación cuando vayas a visitar el palacio y las palabras que dejó escritas un viajero alemán que fue invitado por la reina navarra a visitar al palacio en el siglo XV.

…..”seguro estoy que no hay Rey que tenga palacio ni castillo más hermoso, de tantas habitaciones doradas….Vilo yo entonces bien; no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuoso es dicho palacio”

Palacio de Olite